viernes 4 de noviembre de 2011

Cicatrices


El peligro de hacer limpieza es encontrarnos con recuerdos del pasado con los que no contábamos. Viejos tesoros que no recordábamos, y que de pronto reaparecen. Algo que significó mucho en un momento dado, quizá un regalo, un objeto que compramos, una foto, un amuleto...

En el momento en que nos topamos con ello nuestra respiración se detiene y nos cuesta volver a aspirar. Ahí está, ante nosotros, no esperábamos ese reencuentro, no en este preciso momento, así, sin aviso previo.

En el fondo nos gusta sufrir, pues seguimos observándolo, lo tocamos primero con cuidado, para que no se desintegre ante nuestros ojos. Luego lo cogemos con fuerza y curioseamos en él, mientras notamos cómo la cicatriz de la herida que tanto tiempo tardó en cerrar nos pica o, incluso, nos duele. Esa marca que siempre que creemos que se cerró vuelve a lastimarnos de nuevo.

¿Qué hacer entonces con nuestro tesoro encontrado? ¿Dónde podemos ponerlo? No puede estar a la vista, eso lo sabemos bien. Su mera presencia nos quema. Pensamos en deshacernos de él, pero al momento desechamos la idea, es algo valioso, algo que significó mucho. Quizá dárselo a alguien para que nos lo guarde, para que se haga cargo de nuestra "carga", de eso que nos pesa tanto. O meterlo en el fondo de un cajón, donde no vayamos a toparnos con él ni por casualidad.

Dicen que el tiempo lo cura todo, puede que cure, pero no borra. Si algo acabó y era malo, con el paso de los meses o los años desaparecerá, pero si algo "tuvo" que acabar, siempre dejará un rastro imborrable del todo. Sigue doliendo aunque no seamos conscientes de que estaba ahí. La herida, esa que creíamos que nos mataría, se fue cerrando, y ahora es una marca. Pero cuidado con ella, porque la cicatriz de una herida muy profunda, si se rasca, puede volverse a rasgar.

6 cuentan que...:

  1. Tienes razón en eso de que a veces no gusta hacernos sufrir, somos un poco masocas y hurgamos en la herida haciendo que sangre más.
    Por cierto, la imagen preciosa.
    A. xxx

    ResponderSuprimir
  2. Gauu! Me encanta muchísimo esta entrada. Te felicito!!
    El problema de encontrarnos con esa foto, con esa carta o con lo que signifique mucho para nosotros es que por instante deseamos volver al pasado, al momento en que te sacaste esa foto, al momento donde recibiste esa carta... a uno de los momentos más feliz de tu vida y el cual nunca regresará... Entonces lo que se suponía que estaba más que olvidado y enterrado renace de nuevo y hasta llegas a sentir lo que sentiste por esa persona tiempo atrás...
    Esos recuerdos nos recuerdan que nada es para siempre... y eso duele.
    Un beso!

    ResponderSuprimir
  3. Soy de las que le ha gustado guardar cosas y conservarlas a lo largo del tiempo, porque han significado algo, como apuntas, pero si realmente duele al encontrarlas mejor deshacerse de ellas para siempre.
    Besos

    ResponderSuprimir
  4. Más que con cosas, a mí esto me pasa con recuerdos, así que es más inevitable aún. Y de esos no es fácil deshacerse, así que toca acostumbrarse.

    ResponderSuprimir
  5. Creo que los recuerdos son parte importante de nuestra vida, lo que nos ha hecho crecer, madurar y saber....que lo que no te mata te ayuda a seguir. Cuando lo que encontramos nos lleva a un recuerdo de un momento que vivimos, de un amor que ya no está o de una situación que nos infundió mucha felicidad....hay que saber disfrutarlo en nuestro corazón. Lo que NO fué es porque no tenía que ser......y el recuerdo de algo que encontramos que nos lleva hacia arás no importa....el recuerdo siempre está ahí, aunque dormido, pero es lo que nos ha hecho llegar hasta donde estamos ahora.
    "Recordar es volver a vivir...." no renuncies a tus recuerdos y que no quemen las heridas, son heridas de guerra, de la guerra que representa la vida, vivida con pasión, entereza y valor. El que no tiene pasado, ni recuerdos....no tiene nada!

    ResponderSuprimir
  6. ¡¡Esta entrada me ha encantado!! Lo has descrito perfectamente. Me encanta tu blog, lleno de verdades y mucho sentimiento.
    ¡Un saludo!
    Victoria.

    ResponderSuprimir